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BOLSAS QUE AYUDAN A LOS NIÑOS

Durante mucho tiempo se mantuvo en tela de juicio el trato que se les daba a los niños que trabajan como empaquetadores en los supermercados. Se dijo que recibían malos tratos y que las altas exigencias a las eran sometidos no eran adecuadas para unos menores de edad. Además, se criticó fuertemente la ausencia de un contrato laboral que protegiera su condición de trabajadores.

Tras las reiteradas denuncias que se hicieron a la Dirección del Trabajo, la entidad tomó cartas en el asunto. Se estableció que, "el hecho que un supermercado esté recibiendo los beneficios de la prestación de servicios de un menor de edad que empaca productos, no cabe sino concluir presuntivamente que en dichos casos mediará una relación jurídico laboral entre los menores empacadores y los supermercados que así operan”.

Cada supermercado debió tomar las medidas necesarias con el fin de ajustarse a la ley, pero al parecer, y por el extenso número de denuncias que aún se siguen cursando en la Dirección del Trabajo, los establecimientos comerciales siguen abusando de la buena fe y disposición de los niños que desean trabajar. No obstante, para los menores, en su mayoría estudiantes, trabajar en los supermercados implica una importante fuente de ingresos que los ayuda a financiar parte de los gastos de su educación, contribuir en sus hogares o cubrir ciertas necesidades.

Jaidan trabaja hace dos meses en el Unimarc de Tobalaba y nos cuenta cómo ha sido su experiencia como empaquetador y la verdad que muchas veces se esconde tras quienes día a día nos ayudan con las bolsas del supermercado.

Llegó al establecimiento gracias a que un amigo le dio el dato. Le contó que en general se daban buenos ambientes de trabajo y que igual podía hacer buen dinero. Sin duda, fue este último aspecto el que lo motivó. “Necesitaba plata, ya que pasé a cuarto medio y tengo que pagarme todas las cosas que implican mis estudios. Además, también tengo mis necesidades”, cuenta.

Para este joven de 17 años trabajar en un supermercado ha tenido aspectos muy favorables. Ha hecho amigos con los que ha compartido muchas experiencias y con quienes sale y se divierte los fines de semana. Pero también existen algunos factores que lo preocupan en su trabajo. Nunca sabe realmente cuánto va a ganar en el día y esa incertidumbre se torna bastante angustiosa. Sus ingresos dependen de la gentileza de la gente al contar con su ayuda al momento de empaquetar sus compras y llevarlas al auto o a sus casas

Normalmente el dinero que reúnen es de aproximadamente $3.500 en la mañana y durante la tarde $10.000, “nos dan más plata cuándo acompañamos a alguien hasta la casa, pero aveces a muchas personas se les olvida darnos algunas monedas después que guardamos sus compras y uno no puede decirles nada”, cuenta Jaidán.

Se suma a esta realidad, el que a veces los chicos tengan que asumir responsabilidades que en lo formal no les corresponden y lo más lamentable es que a veces vienen acompañadas de malos tratos.

"A veces ciertos funcionarios nos gritan y nos mandan a que ordenemos los carros, y aunque nosotros no estamos para eso, tampoco podemos alegar, hay que morir callado porque sino corremos el riesgo de que no nos dejen seguir trabajando”, describe.

Aunque Jaidán logra ahorrar de lunes a jueves, ya que lo que gana el viernes lo deja para salir con los amigos el fin de semana, la plata se le acaba cada día más rápido. "Lo que junto durante la semana lo guardo para mis gastos en el colegio. Aunque no creo que pueda batírmelas así el resto del año, ya que gasto mucho en locomoción: tomo micro y metro para llegar acá y con esto de que el metro subió estoy gastando el doble de lo que gastaba antes. Entonces ahorro menos que antes”, nos comenta con preocupación.

Pese a que en ocasiones pasan por momentos desagradables, Jaidán confiesa que le gusta trabajar y compartir con otros jóvenes. Además, cuenta que hay clientes que son muy gentiles y cariñosos. Nos cuenta una experiencia bonita: “Hay un caballero que viene algunas veces, nos reúne y nos dice: "chiquillos, ¿quieren ir a la nieve? Nosotros por supuesto que aceptamos y lo hemos pasamos súper bien. Él se encargó de todo, nos puso autos para que nos llevaran y corrió con todos los gastos".

Otro hecho que dice este chico asegura que va a recordar de su experiencia como empaquetador es que “anduvo” por un tiempo con una niña que era promotora de Imán de Lotería. Aunque el romance se acabó cuando ella se fue del supermercado, Jaidán confiesa que nunca la olvidará, "porque era bien bonita”.

Por Carol Urquiza

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